Advierten saturación en el Hospital de Niños de Córdoba

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Una enfermera afirmó que los pacientes crecieron exponencialmente. «No tenemos camas, no tenemos colchones, no hay lugar», dijo.

La gravedad de la situación epidemiológica y sanitaria continúa creciendo en Córdoba y los números respaldan esta afirmación. El jueves registró un nuevo récord con 4.881 casos positivos y 41 decesos, el máximo número de muertes en un día. Mayo se convirtió también en el mes con más fallecidos de la pandemia: 431 de un total que supera los 3800 desde 2020.

Ante este panorama, la realidad que se vive en los nosocomios y centros de salud de la ciudad Capital es dramática. Incluso en el Hospital de Niños, que atiende a esa porción de la población que al comienzo de la pandemia parecía menos vulnerable al Covid.

Yamila Sierra, enfermera de la terapia del hospital provincial, describió la realidad sobre la que trabajan a diario, donde los insumos faltan, donde la infraestructura no alcanza y donde los pacientes aumentan exponencialmente.

«No tenemos camas, no tenemos colchones. Venimos peleando por equipos y ropa de cama desde hace años. Y ahora quieren abrir lugares para dar atención y no hay más lugar», expresó Sierra en FM102.3.

La delegada de ATE afirmó que la llegada de pacientes ha crecido considerablemente con la dificultad de que cada niño requiere al menos de un familiar que lo acompañe. En muchos casos, ese adulto o tutor es quien tiene covid positivo y necesita permanecer en el hospital. Pero ya no hay lugar. La circulación y permanencia con protocolos es casi imposible. 

«La infraestructura del Hospital no permite un adecuado distanciamiento para la espera o la circulación. Los cuidados aquí no son los adecuados», explicó la enfermera. «En la guardia estamos recibiendo entre 150 y 200 pacientes diarios, entre febriles, cirugías programadas y emergencias».

La permanencia es un problema. Pero la atención ya es insostenible según el relato de Sierra. «Hay un lugar habilitado que en realidad es un lavadero, con una sola persona trabajando como esclavo, donde amontonaron colchones con fluidos corporales de otros pacientes. Esos colchones deberían tener un solo destino: quemarlos. Ante el reclamo, a ese trabajador le dijeron que iban a ver si compraban un par de colchones. Quieren abrir lugar donde no hay».

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