Historias

Filmaciones Cisneros: ¡Luz, cámara…Ángel!

Ángel Cisneros, un comerciante que había tenido varios oficios, casi por casualidad, descubrió un hobbie en la filmación. Tiene un archivo de más de 100 cintas con las que registró muchos eventos que se hacían en Piquillín durante los ´90, entre ellos, aquellos populares carnavales.

Nadia estaba por cumplir un año, teníamos una maquina de fotos viejita, y fuimos a comprar una nueva. Me ofrecieron una filmadora de esa época, que era NTSC, como no había mucha diferencia en el precio, la compramos«, cuenta el protagonista de esta historia.

Ángel Cisneros es un reconocido comerciante de Piquillín, ya jubilado, que ante supo ser plomero, maquinista en una empresa vial, viajante, chofer de colectivos urbanos y concejal, historias que quedarán para otra ocasión. En esta oportunidad, vinimos a contar su historia en la filmación.

Corría el año 91 y Ángel se entusiasmó tanto con la filmación, que además de comprar una filmadora, fue con su hija Elina a cursos que dictaba la misma casa en donde compró la máquina. «En ese curso había muchos fotógrafos, ya que era algo novedoso. Mi hija anotaba todo en un cuaderno y yo observaba al profesor, que desde el primer día me dijo que yo iba a aprender rápido».

«Salí felicitado del curso. De tarea, teníamos que filmar videos y llevarlos a clases. Yo hice uno de los hermanitos Mariano y Laura Quattrini, mientras jugaban en el negocio. El profesor me felicitó por las tomas y me aprobó», recuerda.

«Al poco tiempo cambie la filmadora por una Pal N, que era mejor. Era una que usaban en canal 8 y es la que tengo actualmente», agrega.

«A mis primeras filmaciones las hice como un hobbie. Después me empezaron a llamar para eventos. Hice muchos casamientos, entre ellos el de Mariano Giampieri con Veronica Morano y el de Miriam Daniele con Raúl Miné. Después filmé los ´15 de Eliana Rosso. Recuerdo que ella no quería fotos y sus padres la convencieron de filmarlo. Fue un lindo cumpleaños en El Caldero«, rememora Ángel.

«El que me mandaba los clientes era `Fresco´ Isuardi. Él vio mi trabajo y me recomendó muchas veces, pero yo a veces los rechazaba, porque me tenia que quedar en el negocio. Mary se tenia que quedar sola en la carniceria, mientras yo me iba a una fiesta», explica.


«A mis primeras filmaciones las hice como un hobbie. Después me empezaron a llamar para eventos»


Mary Bonaldi, es la esposa de Ángel desde 1971. Además, es la madre de sus cuatro hijos: Alejandro, las mellizas Elina y Analía, y Nadia; y quien siempre lo apoyó en cada emprendimiento.

Otra filmación que recuerdo es cuando Pedrito Gazzoni presentó su orquesta en `La Nueva´. En el baile sorteó el video, que lo ganó alguien de Media Luna, que después pasó a retirarlo. También filme muchas cenas de egresados, recuerdo la de Marito Mangiatera. Otra que recuerdo es la inauguración de la casa al costado de la Iglesia. Supe hacerle un video también al Padre Cessio, que me agradeció mucho por ese trabajo», enumera Cisneros sus primeras filmaciones.

«Otro recuerdo que me viene es la fiesta de bienvenida que le hicieron a Jorgito Santucho, cuando se recuperó de las picaduras de las abejas. Yo filmé la misa y después la fiesta. Allí estaba Rony Vargas y me hizo una entrevista, por ser el único camarógrafo del pueblo. La nota salió en LV3, que es la que había organizado el festejo», evoca.

Queda corto decir que Ángel se había convertido en el «camarografo» de Piquillín, ya que sólo era una parte de su trabajo. En su casa había instalado una isla, en donde compaginaba y musicalizaba sus videos. Mas allá de su trabajo en los eventos que menciona, lo que mas recuerdan sus vecinos, son sus filmaciones de los carnavales en los años ´90.

«Tengo todos los casettes de esos corsos, me da cosa verlos, porque me emociono. Hay mucha gente que ya no esta entre nosotros«, se emociona, a la vez que recuerda al desaparecido periodista Héctor Galetto de Santa Rosa y al ex intendente Rodolfo Griffo.

Ángel y Mary, cumplieron recientemente 50 años de casados.

«Esos carnavales eran impresionantes, participaban las instituciones locales, la comunidad de Capilla Dolores, todos hacían un gran trabajo en sus carrozas. Venían las comparsas de Tránsito, que eran fabulosas. Después cada carroza tenía su comparsa. Además estabas las carrozas humorísticas, tan divertidas pero que lamentablemente ya no se ven», añora Ángel los viejos carnavales realizados sobre la Avenida San Martín, frente a la Municipalidad.

Cisneros menciona el papel «humorístico» de algunos vecinos en aquellos corsos, y recuerda a Jorge Bruno, a Carlos Sarú y a Rito Pino. Se ríe y añora cuando «la Olguita Bruno y Doña Nelly Longoni se disfrazaban tan bien, que ni las reconocíamos». «Todo el pueblo participaba del carnaval, el que no estaba disfrazado, era espectador. Nadie se quedaba afuera de esa fiesta», describe.

«Vilma González supo colaborar conmigo, haciendo los reportajes. Ella recién empezaba y le gustaba mucho esto», cuenta Cisneros.

El ex comerciante, se fue en el año ´97 a España, a conocer los pueblos de donde eran originarios sus padres. Fue junto a su esposa y visitaron Brizuela y Palazuelo de las Cuevas, dos localidades pequeñas muy cercanas a Portugal. Allí se encontró con tíos y primos,y aprovechó para traer recuerdos en tres casettes: «Fue emocionante conocer a mis familiares de España, con los que aún hoy me comunico por Whatsapp», comenta.

«Después de ese viaje, ya casi no volví a filmar. Pusimos la panadería, y dejé porque no podía atender el negocio. Mary no daba abasto. Y yo ademas de filmar los sábados, me quedaba el domingo hasta tarde editando. No me quedaba tiempo casi para descansar», explica Cisneros el porque fue dejando la cámara de lado.

«Uno de mis últimos trabajos fue para la familia Massimino, cuando hicieron una fiesta por los 50 años de casados. A ese video le puse música de Los Pimpinela, con la canción La Familia. La señora, cada vez que venía al negocio, me agradecía tanto que se le caían las lagrimas», cuenta.

Hoy ya no lo extraño (a filmar). Cuando dejé ya estaba medio cansado. En los últimos egresados que hice, los chicos ya no me hacían caso, y la música cada vez más fuerte, me aturdía y me saturaba el audio de los videos», recuerda.

«Igual, aunque no lo vuelva a hacer, es algo que me sigue gustando, en cada película que veo, me fijo en los detalles y pienso como lo hubiese hecho yo», confiesa.

Ángel cuenta que tuvo ofertas para seguir detrás de la cámara. El reconocido comunicador oriundo de Monte Cristo, Mario Vitale, lo llamó para su programa «Caballos y Placeres», y desde el canal del Río Primero, con los que colaboró en algunas ocasiones, lo querían en su staff.

«No daba para más. Ya no podía seguir dejando sola a Mary en el negocio», y así fue que Filmaciones Cisneros cerró definitivamente, antes de que comenzara el nuevo siglo. Quedándose entre sus más de cien cintas, con muchos recuerdos que los vecinos de Piquillín deberían recuperar.