Una historia poco conocida: el día que Piquillín formó sus propios bomberos

Pocos recuerdan que, durante un breve período, la localidad contó con un grupo de bomberos voluntarios propios, dependientes del cuartel de Río Primero. La falta de espacio físico y de recursos económicos derivo en la disolución del grupo.

Hoy se celebra el Día del Bombero Voluntario, una de las vocaciones más nobles que existen. Hombres y mujeres que arriesgan mucho y, muchas veces, reciben poco a cambio. Sin embargo, el espíritu de servicio suele imponerse a cualquier contratiempo o ingratitud, y el orgullo de vestir ese uniforme sigue siendo más fuerte que todo lo demás.

Pocos recuerdan que, durante un breve período, Piquillín contó con un grupo de bomberos voluntarios propios, dependientes del cuartel de Río Primero. La iniciativa comenzó durante la gestión del entonces intendente Rodolfo Griffo.

Cristina Pavarini recuerda que, siendo concejal, presentó en el Concejo Deliberante un proyecto para la creación de un cuerpo de bomberos local. A partir de una convocatoria de la que participaron vecinos, integrantes de Bomberos Voluntarios de Río Primero y el propio intendente, se conformó una comisión que fue presidida por ella misma.

Se realizó una capacitación para los primeros voluntarios que decidieron sumarse a la institución, que tenía como tesorero a Julio Granero. Desde el Concejo Deliberante se donaron elementos básicos, como ropa y calzado, e incluso se organizó un concurso para diseñar el logo de la entidad. Con pocos recursos económicos, pero con mucho entusiasmo y compromiso, Piquillín comenzaba a construir su propio cuerpo de bomberos.

Sin embargo, la falta de un espacio físico adecuado hizo que los elementos debieran guardarse en distintas viviendas particulares. A eso se sumaron las dificultades económicas y el escaso acompañamiento de la comunidad, factores que con el tiempo fueron alejando a los voluntarios. Finalmente, el proyecto se disolvió antes de que pudiera iniciar formalmente sus actividades.

Lo que quedó fue el recuerdo. La imagen de aquellos hombres y mujeres luciendo con orgullo el uniforme naranja durante los desfiles todavía permanece en la memoria de muchos vecinos, como el testimonio de un sueño que, aunque breve, llegó a convertirse en realidad.

Foto de Portada: imagen ilustrativa