Misión cumplida: el Rally Metropolitano fue un éxito en Piquillín

Más de 3 mil personas visitaron la localidad para disfrutar de la competencia, pero el mayor logro fue otro: el comportamiento ejemplar de los vecinos y la demostración de que la localidad estuvo a la altura de un evento de primer nivel.

Misión cumplida. Esa es, quizás, la mejor manera de resumir lo que dejó el regreso del Rally a Piquillín. Un fin de semana que reunió a alrededor de 3.000 visitantes entre el tramo urbano y el tramo rural, y que dejó un balance ampliamente positivo para la localidad.

La satisfacción, expresada en distintas entrevistas por el intendente David Moreno, no estuvo ligada únicamente a la importante convocatoria ni al impulso económico que recibieron comerciantes y emprendedores. También tuvo que ver con algo igual de importante: el comportamiento ejemplar del público, que respetó las medidas de seguridad y permitió que la competencia se desarrollara sin incidentes.

Y es allí donde vale la pena destacar el papel de los vecinos. Respetuosos de las normas, amables con los visitantes y atentos con los pilotos. Los propios competidores lo remarcaron una y otra vez durante el fin de semana. Hay que decirlo: fuimos buenos anfitriones.

Eso también lo pudo comprobar el múltiple campeón Federico «Coyote» Villagra, quien no quiso perderse la fecha, recorrió Piquillín y recibió el afecto de los vecinos, en una muestra más del clima que se vivió durante toda la competencia.

Los resultados fueron suficientes para que Moreno se permitiera soñar con que el Rally Metropolitano pueda convertirse en una fecha fija del Rally Cordobés. Una posibilidad que también encontró respaldo en la organización de la competencia y en los municipios coorganizadores, Monte Cristo y Malvinas Argentinas, igualmente entusiasmados con el desarrollo del evento.

Quien también levantó el pulgar fue el Ente Metropolitano, que acompañó la iniciativa con apoyo económico, logística y promoción. Desde la entidad destacaron el trabajo coordinado entre tres municipios que, si bien no están acostumbrados a organizar este tipo de competencias, demostraron estar a la altura de sedes con mayor trayectoria.

Todo esto permite afirmar que la vara quedó incluso más alta que en la bien recordada edición de 2023. Y ese logro no fue de una sola persona ni de una institución: fue el resultado del compromiso de todos. Porque cada aporte, por pequeño que haya sido, ayudó a que el Rally volviera a ser una verdadera fiesta.

Si el año próximo la competencia regresa o no, será una decisión que ya no dependerá de Piquillín. Pero quedará la certeza de que la localidad demostró estar preparada para recibir un evento de esta magnitud. Esa es, quizás, la mayor satisfacción que dejó el Rally: saber de lo que somos capaces cuando trabajamos juntos. Y sentir, una vez más, el orgullo de ser piquillenses.