Guillermo Álvarez: «Me gusta ayudar a la gente, sin distinciones»

Tras confirmarse la jubilación de este empleado municipal de gran trayectoria, desde El Piquillense quisimos recordar cuando lo entrevistamos para «Tarde Piquillense», el programa que se emitía desde la Fm Azul de Río Primero.

«Llegando a la radio, me he dado cuenta de que mucha gente me aprecia, porque me estuvieron mandando mensajes muy lindos al saber que venía para acá».

Así comenzó su charla en Tarde Piquillense Guillermo Álvarez, el chofer de la ambulancia del Centro de Salud de Piquillín: «A veces pareciera que uno se equivoca todo el tiempo, por lo que publican en redes sociales, pero hoy me han demostrado que hay personas que valoran mi trabajo y mi esfuerzo por cumplirlo de la mejor manera».

Guillermo, empleado municipal, primero tuvo diferentes tareas, como recolector de basura, podador de árboles y regador de las calles del pueblo, hasta que un día le propusieron manejar la unidad de traslado del municipio: «Me advirtieron que no era fácil, que a veces la gente no entiende ciertas cuestiones sobre horarios, recorridos y todo eso, pero yo decidí agarrar porque me gusta ayudar a la gente».

– Al principio eras el único chofer, ¿se te hizo más difícil?

Y sí, era más complicado. Había días que no descansaba, porque además yo no sé decir que no. Siempre acudía donde me necesitaran, aun cuando el caso no resultaba tan urgente. Pero uno tiene que estar al pie del cañón siempre.

-Presenciaste alegrías y tristezas de la mayoría de la gente del pueblo. ¿Qué situaciones te marcaron?

Uh. Un montón. Me tocó hacer el último viaje de muchas personas, y no es agradable, pero me tocó estar y hacer lo mejor posible, ayudar en lo que pudiera. De las buenas, los nacimientos y las recuperaciones de algún enfermo que me haya tocado llevar a sus sesiones».

-¿Algún nacimiento en particular que recuerdes?

Sí. Una vez salí de urgencia con una señora que había roto bolsa. A mitad de camino me dice: “Guillermo, ya está, ya nació”. ¡Imaginate mi cara! Je. Paramos en Río Primero para que le cortaran el cordón umbilical y después fue trasladada a Santa Rosa. Por suerte, esa criatura goza de buena salud al día de hoy.

-¿La gente te agradece tu predisposición?

Por lo general, sí. Muchos se acercan a casa con algún presente y yo les agradezco, pero a la vez les aclaro que yo solo cumplo con mi deber, con mi trabajo.

-¿Te alivió el trabajo el hecho de que hayan sumado un nuevo chofer?

Sí, muchísimo. Ahora lo tengo a Román (Galfré) de compañero, gracias a una gestión del Concejo Deliberante, y estoy muy agradecido. Al ser dos choferes, nos organizamos mejor y podemos rendir mejor al tener más horas de descanso. Además, el Centro de Salud está mejor organizado ahora con el doctor Elder (Román Ross) y con Melisa (Bruno), y las demás enfermeras, que le ponen mucho amor a esto».

-¿Algo que decirle a la gente?

Sí, que traten de comprender que uno se brinda por completo para dar el mejor servicio, y creo que cumplí mayormente. Si a alguien le fallé, es porque soy humano y me puedo equivocar, pero sin mala intención, sin hacer distinciones. Para mí, los pacientes son todos iguales, los aprecio a todos.

*Nota publicada originalmente en la edición impresa de Revista El Piquillense #38 – Agosto 2015