“Siempre fui un apasionado del fútbol”

Su amor por el deporte lo llevó a ser director técnico de varias generaciones de piquillenses. En esta entrevista, Ricardo “el Flaco” González nos contaba su recorrido en el fútbol.

Ricardo González, más conocido como el “Flaco”, después de 35 años dirigiendo, había dejado de estar al frente de las categorías infantiles de Sol de Mayo. No había sido fácil para él retirarse de una función a la que había dedicado gran parte de su vida.

“Hace mucho tiempo que estaba en el club y, si bien ya había amagado otras veces con dejar, este año tomé la decisión. Igual me acerco cada tanto a ver cómo andan los chicos”.

Así comenzaba aquella entrevista publicada por El Piquillense en septiembre de 2016, cuando el Flaco hablaba sobre su trayectoria, su pasión por el fútbol y los chicos a los que había acompañado durante tantos años.

-¿Por qué te fuiste de Sol de Mayo?

Un poco por agotamiento, ya estoy grande. Además, hubo cambio de comisión. Yo estaba en la anterior y la que ingresó vino con otras ideas. Igual me invitaron a formar parte, eh. Yo hubiera seguido en la liga en la que estábamos, compitiendo todos los fines de semana, pero este nuevo grupo decidió entrar a una liga diferente. De todas maneras, les deseo lo mejor a la nueva comisión. Es bueno que siga habiendo gente que trabaje por los chicos para que no dejen el fútbol.

-¿Cómo surgió en vos tu vocación por dirigir a los chicos?

Se fue dando. Siempre me gustó mucho el fútbol. De joven tuve una lesión en la rodilla mientras estaba en el Ejército y tuve que dejar de jugar. ¡Era del montón, eh! —decía entre risas—, pero le ponía muchas ganas. Siempre en la defensa me ponían, o al arco. Yo, con tal de estar, no me interesaba dónde jugaba. Cuando ya no pude jugar, empecé a colaborar con los técnicos, hasta que confiaron en mí. Supe dirigir a Sol de Mayo y al Centro, y hasta al equipo de empleados de la fábrica de café donde trabajaba.

-Habrás visto muchos buenos jugadores en todos estos años dirigiendo.

¡Uf! Muchísimos. Acá en Piquillín hemos tenido un montón de chicos con condiciones para llegar a Primera División, a pesar de ser un pueblo chico. Pero como el futbolista necesita mucho más que saber jugar a la pelota, solo uno llegó lejos, porque no le esquivó a la responsabilidad y al sacrificio. El Chino Luna debería ser el ejemplo para todos aquellos que quieran llegar a Primera.

-¿Extrañás la dirección técnica?

Sí. Porque soy un apasionado. Pero no me retiren del todo: ¡en cualquier momento vuelvo!


Hasta ahí llegaba aquella nota realizada por El Piquillense en junio de 2016.

El Flaco siguió siendo un apasionado del fútbol hasta su último día. Con el tiempo vería llegar a Primera División a otros de sus dirigidos, como Yuri Casermeiro.

No volvería a Sol de Mayo como director técnico, aunque continuaría ligado al fútbol y entrenaría esporádicamente a chicos del Centro de Formación Integral en su escuelita.

Ya jubilado de su trabajo en la Cooperativa de Agua, era habitual verlo recorriendo el pueblo y prendiéndose en cualquier charla futbolera con quien compartiera esa pasión. Siempre con respeto, con esa manera que tenía de hablar de fútbol y de relacionarse con los demás.

Por eso, su reciente partida se sintió entre los vecinos de Piquillín. Porque el Flaco no solo había dirigido chicos durante décadas: había sido parte de la historia del fútbol de la localidad y de varias generaciones que crecieron detrás de una pelota.

*Nota publicada originalmente en la edición impresa de Revista El Piquillense #46 – Junio 2016