Cuarenta años de orgullo y pertenencia: emotivo aniversario del IPEA 229

La institución piquillense vivió una jornada cargada de recuerdos y alegría. Hubo música, reconocimientos, una torta enorme y un deseo colectivo de seguir creciendo.

El IPEA 229 Miguel Lillo cumplió 40 años y lo celebró como lo que es: una gran familia. El patio de la escuela se llenó de emoción este martes, en un acto que reunió a generaciones enteras. Entre abrazos, anécdotas y miradas cómplices, se encontraron quienes alguna vez enseñaron, aprendieron o acompañaron desde el esfuerzo silencioso de la cooperadora.

Una breve reseña repasó los comienzos de esta historia que nació durante la intendencia de Arnoldo Strumia, con una propuesta clave del entonces concejal Ángel Cisneros, quien impulsó la creación de una comisión de padres decidida a traer la educación secundaria al pueblo. Y lo lograron. Cuatro décadas después, el sueño sigue vivo.

“Cumplir 40 años no es cualquier cosa y eso es mérito de los directivos, los docentes y de todos los que apuestan a que la educación pública siga siendo un sostén de nuestra comunidad”, destacó el intendente David Moreno, quien se mostró emocionado al ver tantas caras conocidas. “Me siento honrado y contento de compartir este acto con la comunidad educativa y ver el sentido de pertenencia que existe, agregó.

La directora Nancy Viano no ocultó su orgullo: “Hoy vinieron muchas personas que dejaron huella en esta escuela. Muchos de nuestros dirigentes y profesores son egresados del IPEA. Eso habla del valor que tiene esta institución en la vida del pueblo”.

En el acto estuvieron presentes autoridades educativas de la provincia, los legisladores Juan José Blangino y Gabriela Mansilla, y se entregaron reconocimientos a quienes formaron parte de los primeros pasos del colegio, ya sea desde las aulas o desde el trabajo incansable por sostenerlo.

El momento más festivo llegó con la música en vivo, a cargo de estudiantes, y un entusiasta canto de cumpleaños acompañado por palmas y sonrisas. La torta, enorme y compartida con todos, coronó una jornada inolvidable.

Antes de soplar las velas, la directora pidió tres deseos que resumen el espíritu de la comunidad: “Más aulas, más alumnos y mejores aprendizajes”.